
El Gobierno nacional rechazó este viernes cualquier vinculación con supuestas denuncias de fraude en las elecciones del 17 de agosto y ratificó que el presidente Luis Arce entregará el mando a la nueva administración que resulte electa en la segunda vuelta electoral.
La viceministra de Comunicación, Gabriela Alcón, cuestionó al activista Peter Beckhauser, quien señaló una supuesta manipulación de actas en favor de la alianza Unidad y del Partido Demócrata Cristiano (PDC). “Nos mantenemos firmes en nuestra decisión de respetar la voluntad del pueblo boliviano y la democracia”, afirmó.
Alcón subrayó que el Gobierno no se prestará a “ningún plan” que busque conspirar contra la democracia y recordó los intentos previos de “torpedear” el proceso electoral. Asimismo, destacó que se llevaron a cabo diversos encuentros por la democracia organizados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), en los que participaron autoridades gubernamentales, órganos del Estado y partidos políticos, con el compromiso de garantizar elecciones transparentes.
“Estamos preparando todo para el 8 de noviembre, fecha en la que culmina nuestro mandato constitucional. Habrá una transición ordenada y democrática”, recalcó la viceministra.
Desde el TSE, también se rechazaron las denuncias de manipulación de actas y se defendió el trabajo realizado de cara a la segunda vuelta electoral del 19 de octubre.

